Ojo! Inflación y sordera - Dalmiro Sáenz

11:47:00 a. m. Posted by El Griego

¿Saben a cuánto se fué el caviar? ¿Saben cuánto cuesta una latita? Un ojo de la cara; ¿y saben cuánto está el ojo de la cara?; no saben, eh? Yo tampoco, pero le podemos preguntar a una novia que tuve, un poco tuerta ella; me acuerdo un día que le compré un ojo de vidrio y le dije:

-Probátelo

-No, delante tuyo me da vergüenza

-Vamos, no seas sonsa, probátelo

-¿Me prometés no mirar?

-¡Bueno, dale!

Entonces se levanto un poco el párpado, que según Borges es el escote del alma (¡Graciela no; Jorge Luis, animal!), y se lo pone y va y me dice:

-No veo nada

- ¡En ese ojo no, pedazo de bruta! -le digo yo, porque se lo había puesto en el sano; pero ustedes saben cómo son las mujeres cuando no quieren dar brazo a torcer: gritan y gritan y uno tiene que soltarlas, y ella se fue un poco fastidiada pero con el brazo intacto.

De todos modos mucho no me importó, porque muy linda no era, para qué nos vamos a engañar: vista de frente tenia algo de Ursula Andress de espalda, y vista de espalda, era idéntica a ella misma de frente; además era sorda, uno le decía cualquier cosa y ella contestaba:

-¿Qué?

Uno volvía a decirle algo y ella volvía a contestar:

-¿Qué?

Entonces uno se ponía nervioso y le gritaba:

-¿Vos sos sorda o qué?

Y ella contestaba:

-¿Qué?

Entonces uno cambiaba de táctica y le decía:

- Me gustás mucho, tenés un no se qué...

Y ella volvía a contestar:

-¿Qué?

La verdad, era un poco monótono dialogar con ella...




Extracto del libro "Yo también fui un espermatozoide", Dalmiro Sáenz

Amigas del Alma

11:30:00 p. m. Posted by El Griego

Laura conoce a Diana desde el colegio secundario. Tambien a Luis, que las conoce a las dos, pero no del colegio, sino del kiosco de enfrente, por el que ambas pasan a diario.

Como siempre sucede, Luis les gusta a las dos. Pero a Luis solo le gusta una de ellas.

- Hola Luis!

- Hola Diana, como estas?

- Muy, pero muy bien. Hoy más que nunca.

- Ah si? Y eso porqué?

- Porque Laura por fin está enamorada. Y ya sabés como la quiero.


Luis no dice nada, pero en su cara hay una mueca de frustración. Diana se relame.


- Y creo que se va a poner de novia, no es genial?

-Si, claro, dice Luis entre dientes.


El viernes es dia de salir, y Luis y Laura casi se chocan a la entrada de un bar.


- Hola Luis!

- Laura...

- Ey, estas bien?

- Si, si. Un poco cansado nomás...

- Ah...

- Por cierto, felicitaciones... Debes estar contenta...

- ...

- Digo, me contó Diana que te pusiste de novia...

-Coooomo????

- ...

-Pero... Luis... Yo pensé que... Ayer estuvo Diana en casa y mientras tomabamos mate... Bueno, me contó que vos estabas contento y enamorado, y que te ibas a poner de novio...

Para jugar sin balón

5:06:00 p. m. Posted by El Griego

Como es mas bien poco lo que me preocupan los posibles diagnósticos que a posteriori pueda hacer la veintena de amigos de Psicologia, los dejo ir. Mis manias/juegos, simples mata minutos lúdicos, o atisbos de una mente que deambula el camino a la mas rematada demencia

Uno bastante inofensivo: ir caminando, o montado en mi corcel de metal azabache y cromo, y jugar apuestas: la proxima chapa patente tendrá como resultado de la suma de sus digitos, digamos, diecisiete. La estadistica, cientificamente cotejada durante años de experiencia, nos dirá que siempre será mejor comprometerse con un número mayor a doce (sobre lo nefasto del trece se ha dicho demasiado ya; asimismo de la fortuna que encierra), y menor a 23. Si se desea mayor complejidad, puede adicionarse el uso de la triada de letras precedente a la serie numérica. Por ejemplo, las tres letras seran un presidente argentino y la suma de la cifra nos dara quince (DFS735 es mi vehiculo. En cuanto descubri la abominación que encierra, estuvo a punto de venderlo, pero nadie lo quiso. Solo a un tonto como yo se le ocurre no tomar en cuenta cosas tan obvias) Si uno se aburre, podrá alternar aumentando o disminuyendo la complejidad: aparecerá un vehiculo con tres numeros pares, o todo lo contrario; habrá uno en el que las siglas sean una palabra (propia o foránea): WAR, SOL, DEL, etc.

Otro. Sobre este no sabría decir si está inscrito en algún oscuro gen de una generacion pretérita olvidada. Baste decir que mas de una vez he descubierto (solo por observación, nadie hace mea culpa de cosas vergonzantes) a otras personas fervientemente poseidas por El Juego. Como en el anterior, aqui se requerirá de espacios públicos, en lo posible con alguna concurrencia nutrida, aunque no se recomienda practicarlo, digamos, en la Bombonera luego de un Boca-River. Los resultados podrian comprometer la ulterior integridad física. El juego, friamente analizado, es mas bien estúpido. Uno simplemente busca una victima y concentra todo el poder del que disponga en su mirada y dispara a algún punto vulnerable del que será nuestro trofeo (o no sera nada). Los ensayos de conservadores efectistas daran pautas a seguir tales como concentrarse en el sector deprimido del cuello, es decir, en el nacimiento de la cabellera como punto cuasi infalible de respuesta; habrá quien diga que las orejas tienen la forma que tienen solo pues han sido inventadas para poder hacer realidad El Juego; más aun, si uno tiene la suficiente habilidad y dispara sobre el lóbulo izquierdo, impactará de tal modo que la reverberación hara estremecerse a su dueño (el dueño del lóbulo izquierdo, es claro). Para los mas osados quedará siempre la tentacion de intentar un asalto fulminante concentrando las armas en lo que comunmente se llama "La Cruz" (plexo solar dira el señor cuerdo que nunca falta entre los locos) sector entre los homóplatos que es cuna del tercer Chakra, codiciado por cuanto poeta y amante haya errado este mundo (El idioma sanscrito es por demás apto a la juerga, sino, ¿como se explica un nombre como "Brahmaputra"?) Por cierto, si la víctima gira la cabeza y devuelve la mirada, es victoria. Y Victoria esta seguramente enamorada de uno.

(Tal vez continuará)

Ausencias Proverbiales

5:05:00 p. m. Posted by El Griego

En Rusia, además del nombre propio y apellido, al nacer cada quién recibe un patronímico. Por ejemplo, si mi padre se llamara Sergei Mijail Ivanov, yo debería llamarme Juan Mijáilovich Ivanov. Ahora bien, mi hermana, de haber tenido el mismo padre y, por supuesto, de haber nacido en Rusia, se llamaría Juana Mijailovna Ivanova. Nótese: no se llamaría como mi padre y yo, Ivanov, sino Ivanova. Eso explica la proverbial ausencia del apellido Perez en Rusia. Es sabido que en Rusia no se toleran los vicios, y de haber una mujer hija de un Perez, se apellidaría Pereza, lo que justificaría redondamente que la enviasen a los campos de trabajo forzado en Siberia, porque, como todos bien saben, la Pereza es la madre de todos los vicios.

De puño y letra

5:04:00 p. m. Posted by El Griego

1952. Presunto diálogo entre Cortázar y una francesa. En algún lugar de París.

(Ebrios de sábado, luces, intemperie, humo y alcohol. Quizás el deseo los predispone a la conversación)

- ¿Escribís a mano?

-¿A mano? ¿Acaso me ves cara de octogenario?

-¡Pero no! ¡qué decís! Simplemente es por esa "cosa" que tienen muchos ustedes los escritores, esa suerte de romanticismo de pluma, papel y tinta, esa casi narcismo de la impronta personal en las líneas, y todo eso, ya sabés.

Cortázar se queda en silencio un momento. Fuma un Galois con los ojos entornados, empuja fuera de sí el humo como quien toma carrera para dar un salto.

-Lo peor es que cuando uno se vuelve mecanógrafo esencial ya resulta imposible escribir de otro modo, y la escritura mecánica termina por ser nuestra verdadera caligrafía...

***

¿Será que la gente aún escribe a mano? Quiero decir: escribir a mano sin que medie una máquina, cualquiera sea; escribir como una actividad voluntaria que escapa del mero accidente de firmar una planilla, un ticket de banco o tomar alguna nota en cualquier pedacito de papel. Escribir fuera de lo estrictamente áulico, llámese facultad o escuela; escribir como acto placentero o expresivo, como canal por donde dejar salir el arte.

Ya no recuerdo la última vez que escribí una carta, por ejemplo.

Las cartas, ves.

¿Cuándo fue la última vez que escribiste una carta a mano? Dejemos de lado el hecho (que comparto) de que la letra es tan única como las huellas dactilarles y dice muchísimo de su fuente, de todo eso que se cuela en cada curva de cada letra que uno dibuja cuando escribe. Escribir una carta a mano es tomarse un trabajo importante, es realizar una tarea que requiere reservas especiales: esmero en las formas de la letra en sí misma para que sea legible; el cuidado del papel, no sea cosa que se manche por una torpeza al tomar el mate o café; la búsqueda de una birome que funcione, claro, ya que todos sabemos que jamás aparecen cuando más uno las necesita, o si aparecen, de tanto olvido nuestro se han olvidado ellas también cómo hacer lo que se supone que deben, etc.

Pensando en todo esto se me ocurrió la bonita idea de escribirte una carta a mano. Pensé una carta que tuviera algo de poética, algo de cuento, algo de vos y de mí, algo fantástico. Y como para completar la cosa, imaginé que seria macanudo llevar la carta al Correo, al Correo de verdad digo, pegarle una estampilla y meterla en un buzón. Ahora que lo pienso, si te escribo una carta y la meto en un buzón, no tendría porqué pasar por el correo, verdad. Ya vés cómo uno se desacostumbra por completo de hacer cosas que tiempo atrás eran de lo más ordinario.

Tenía la bonita idea de escribirte una carta a mano porque imaginaba tu cara de sorpresa cuando tocaran a tu puerta y te entregaran un sobre con mi nombre de un lado, y el tuyo del otro. De seguro cosas como esa no te pasarán todos los días. Descontando, claro, las cuentas de teléfono, las demandas judiciales y las promociones que te invitan a comprar lo necesario para construir una segunda torre de Babel.

En esa empresa ando. Y está todo listo: un par de cuartillas en blanco, una birome debidamente probada y aprobada, un sobre precioso color marfil, las estampillas que compré esta mañana en el correo (finalmente la voy a echar al buzón, pero como ves, sí hizo falta que pase por el Correo).Ahora, eso sí. Que ni se te ocurra pensar que voy a escribir en borrador A MANO. Sobre todas las cosas, AMO esta facilidad, esta sencillez, la simplicidad de un editor de texto que me deja hacer y deshacer a mi mas rotundo antojo, llevar, traer, eliminar, reinventar. Así que, sí, la carta que te voy a enviar será, como quien dice, de puño y letra. Pero la cocina, el borrador, en mi querida e irremplazable computadora.